martes, 3 de marzo de 2015

Whiplash: Una combinación de dos corrientes filosóficas sobre el aprendizaje




 

Whiplash: Una combinación de dos corrientes filosóficas sobre el aprendizaje 


El constructivismo y el empirismo se combinan para pulir un diamante en bruto en el mundo de la música.


La película Whiplash, protagonizada por Miles Teller en el papel de Andrew, un joven baterista prometedor que se esfuerza por perfeccionar sus técnicas con la batería y así ingresar en una banda de jazz perteneciente al conservatorio donde estudia, nos muestra un sistema de aprendizaje muy fuerte, con mucha presión, o mejor dicho, terror, pues eso es lo que el espectador puede observar en Andrew, frente un profesor tan estricto y exagerado como lo es Terence Fletcher, (personaje interpretado por J.K. Simmons) quien usa la intimidación para hacer que sus estudiantes perfeccionen sus técnicas. Dichas formas de intimidar incluyen gritar, insultar, humillar y hasta lanzar sillas a sus estudiantes.  

Es curioso notar que, pese a la tortura mental que sufría el joven protagonista, al final, logró perfeccionar su técnica en la batería y adaptarse a las exigencias de su arrogante profesor. La pregunta más importante en todo esto es: ¿Cuál corriente filosófica sobre la formación del conocimiento aplica en esta historia? ¿Racionalista? ¿Empirista? ¿Constructivista? 

Revisemos estos conceptos: El empirismo, según el glosario electrónico de filosofía webdianoia.com es:

“Término procedente del griego "empeiría" (experiencia). Corriente filosófica que considera que nuestro conocimiento deriva de la experiencia, por lo que ésta se convierte en la única fuente de conocimiento”. Mientras, Alcoberro, año desconocido, agrega que “la experiencia repetida de ciertas situaciones nos ofrece un criterio (objetivo e impersonal) para conocer las cosas (o las situaciones)”.

Luego, tenemos el concepto de constructivismo, que según ecured.cu es una corriente pedagógica “que postula la necesidad de entregar al alumno herramientas (generar andamiajes) que le permitan crear sus propios procedimientos para resolver una situación problemática, lo cual implica que sus ideas se modifiquen y siga aprendiendo”.

Ahora, volviendo a la película, se puede observar que Andrew posee un conocimiento previo de percusión. Aunque el film no deja claro si lo adquirió con clases o solo, muestra una escena en donde este personaje observa en su laptop un video de sí mismo tocando batería de niño, lo que quiere decir que, probablemente, lo adquirió empíricamente. Al mismo tiempo, podemos considerar la ardua práctica a la que este joven se somete como una inducción de experiencia que le permite perfeccionar su técnica, es decir, puede tocar mejor porque las largas horas de ensayo le han permitido incrementar su habilidad con el instrumento. Esto también puede considerarse actividad empírica, pues en la medida que una persona más experimenta algo, más conocimiento posee sobre el mismo.

Por otro lado, Fletcher, el maestro, ensaya con los integrantes de la banda las distintas piezas musicales que tocan. Él no enseña a tocar los instrumentos, pues se supone que todos sus alumnos ya saben y deberían estar preparados para tocar las melodías requeridas, de manera que solo reparte las partituras a los jóvenes para practicar y espera que perfeccionen la sonoridad con ensayos, tanto grupales como individuales, y un gran uso de su talento. Vemos, aquí, una aplicación de constructivismo: el director de orquesta provee el material haciendo a sus músicos aprender una melodía utilizando sus propios conocimientos básicos sobre música para que la experiencia proporcionada por la ardua práctica les proporciona la destreza requerida por él.

Entonces, en la película, se combinan estas dos formas de aprendizaje: constructivismo aplicado por el maestro, en colaboración con una reacción empírica de sus alumnos pues, como ya se expresó más arriba, la experiencia adquirida con la práctica es un aumento del conocimiento que la persona adquiere por sí misma.

El instructor Terrence Fletcher intimida a Andrew para convertirlo en un buen músico.
Entre otras cosas, el carácter fuerte e intimidante del instructor causa que los jóvenes músicos que tocan con él sean de los mejores, pues solo los mejores pueden soportar tales actitudes, que incluyen, incluso, bofetadas y uso de palabras hirientes referentes a los problemas familiares de los estudiantes para generarles torturas sicológicas. En el caso de Andrew, el protagonista, la lucha es férrea, pero el joven usará su determinación para demostrar cuán bueno puede ser y, al final, las largas sesiones de ensayo en privado le generan una habilidad que solo se adquiere por medio de la práctica constante, haciendo uso de los materiales provistos por el maestro combinados con sus conocimientos previos, siendo este, entonces, un aprendizaje empírico.

Al final de la cinta, se puede ver a un Fletcher satisfecho frente al joven baterista tocando satisfactoriamente la ardua melodía de 330 golpes por minuto que tanto le había costado, siendo así una prueba de que cuando hay determinación, no importa cuáles sean los métodos, los resultados son positivos.



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