lunes, 29 de diciembre de 2014



Reflexión de año Nuevo
Harold Sánchez

Un año más termina, miramos atrás y nos preguntamos: ¿Fue de provecho para nosotros? ¿Qué hicimos de útil? ¿Alcanzamos todas las metas que nos propusimos? ¿Cumplimos con nuestras resoluciones? ¿Cómo están las relaciones con nuestros familiares, amigos y todos los que nos rodean?

A veces, las respuestas son negativas y nos traen remordimiento por, tal vez, no haber tenido voluntad suficiente para cumplir con los objetivos propuestos o no haber obrado de la mejor manera. En otras ocasiones, las situaciones escaparon de nuestras manos, sin darnos la oportunidad de actuar como deseábamos. Cualquiera sea la situación, siempre habrá aquel sentimiento de tristeza y frustración.

La razón porque esto nos abruma es porque en realidad estas resoluciones incumplidas o cualquier meta trazada no alcanzada significan mucho para nosotros. Muchas veces prometemos abandonar algún hábito perjudicial, invertir más tiempo en nuestra familia, estudiar más, aprovechar mejor el tiempo, entre otros. Pero es bueno saber que, mientras estemos vivos, siempre tendremos una oportunidad. Así que si sientes que este no fue tu año, no te sumas en la tristeza ni te deprimas, aún puedes realizar lo que te propongas, como enmendar tus errores, por ejemplo. Nunca es tarde para ello.

Para este nuevo año que entrará en pocos días, tal vez te has propuesto muchas cosas. A lo mejor ya miraste atrás hacia el que está terminando y pensaste en todo lo comentado más arriba en este texto. Ten en cuenta que aún puedes enmendar tus errores, comenzar a trabajar nuevamente por lo que sueñas, restablecer relaciones familiares o amistosas, entre otras cosas.

Por otra parte, es necesario también recordar que el año nuevo funge solo como una fecha más del calendario, por lo tanto, no necesariamente debemos utilizarlo como punto de referencia para nuevos comienzos, en otras palabras: todos los días tenemos la oportunidad de comenzar de nuevo
.
El punto que pretendo plantear aquí es que no debemos esperar hasta esta fecha para hacer promesas, crear resoluciones o buscar reparar lo dañado. Todos los días podemos trabajar en ello. Cada amanecer trae una nueva oportunidad, cada jornada posee su propio afán, y en cada fecha tenemos el poder de obrar de acuerdo a nuestra voluntad, depende de nosotros cómo aprovecharemos cada ocasión.

Recuerda, de paso, demostrar a la gente que amas cuánto los quieres, abraza a tus padres, hermanos e hijos si los tienes. Diles un “te amo”, porque no sabes si estarán contigo mañana. Arregla los problemas con ellos y vive feliz cada día; no te deprimas por lo que ya quedó en el pasado, piensa en lo que aprendiste de tus errores y no en los efectos negativos que produjeron; da lo mejor de ti en todo y, así, harás del mundo un mejor lugar.